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Carta de Yongey Mingyur Rimpoche al Entrar en Retiro

Queridos amigos, estudiantes y compañeros meditadores,

Para cuando lean esta carta, yo ya habré comenzado el largo retiro que anuncié el año pasado que haría. Como han de saber, desde que era un niño pequeño creciendo en los Himalayas, he sentido una fuerte conexión con la tradición de hacer retiros. Aunque en realidad no sabía cómo meditar, a menudo huía de mi casa para irme a una cueva cercana en donde me sentaba a recitar el mantra “om mani peme jung” mentalmente, una y otra vez. Aún desde entonces me llamaba mi amor por las montañas y por la vida simple de un meditador.

No fue hasta que comenzó mi adolescencia que tuve mi primer oportunidad de hacer un retiro formal. Hasta entonces había vivido en Nagui Gompa, una pequeña ermita a las afueras de Katmandú. Fue ahí en donde mi padre, Tulku Urgyen Rimpoche, me enseño a meditar por primer vez. Después de entrenarme con él durante algunos años, supe que estaba por comenzar un retiro tradicional de tres años en Sherab Ling, el monasterio de Kentig Tai Situ Rimpoche en India.

Aunque sólo tenía once años, le rogué a mi padre que me dejara ir. Le dio gusto ver mi entusiasmo ya que él mismo había permanecido más de veinte años en retiro a lo largo de su vida. Cuando hablamos acerca de la idea de que yo hiciera un retiro estricto y tradicional de tres años, me contó sobre el gran yogui Milarepa y de lo importante que ha sido su ejemplo para muchas generaciones de meditadores dentro del budismo tibetano.

La primer parte de la vida de Milarepa estuvo llena de miseria y de dificultades. A pesar del mal karma que generó cuando era un hombre joven, eventualmente se sobrepuso a su oscuro pasado y logró la completa iluminación, viviendo aislado en la profundidad de las montañas. Una vez que se iluminó, Milarepa pensó que ya no había necesidad de permanecer en las montañas. Resolvió bajar a zonas más pobladas en donde pudiera aliviar directamente el sufrimiento de otros. Una noche, poco después de que había decidido partir, Milarepa soñó con Marpa, su maestro. En el sueño, Marpa lo animaba a quedarse de retiro, diciéndole que su ejemplo impactaría la vida de incontables personas.

Tras contarme la extraordinaria vida de Milarepa, mi padre dijo “La profecía de Marpa se hizo realidad. Aunque Milarepa pasó la mayor parte de su vida viviendo en cuevas remotas, durante siglos millones de personas se han visto inspiradas por su ejemplo. A través de demostrar la importancia que tiene practicar en retiro, su influencia permeó toda la tradición del budismo tibetano. Miles y miles de meditadores han manifestado las cualidades de la iluminación debido a su dedicación.”

Algunos años después, durante mi primer retiro de tres años, tuve la buena fortuna de estudiar con otro gran maestro, Saljay Rimpoche. Era la mitad del tercer año cuando yo y algunos compañeros de retiro nos acercamos a pedirle consejo. Nos habíamos beneficiado enormemente del retiro y le preguntamos cómo podíamos sostener su preciado linaje. “¡Practiquen!” contestó Saljay Rimpoche, “yo he permanecido en retiro casi la mitad de mi vida. Esta es una manera genuina de ayudar a otros. Si quieren preservar el linaje, transformen sus mentes. No van a encontrar un linaje verdadero en ningún otro lado.” Las enseñanzas y el ejemplo tanto de mi padre como de Saljay Rimpoche me inspiraron profundamente.

Esta inspiración, junto con mi natural deseo de practicar en retiro, ha sido una luz que me ha guiado a lo largo de mi vida.

Cuando terminó mi primer retiro formal, Saljay Rimpoche murió y Tai Situ me pidió que tomara su lugar como maestro de retiro. Acepté mi nuevo rol y durante veinte años he guiado retiros y enseñado meditación. En particular, durante los últimos diez años he pasado una enorme cantidad de tiempo enseñando alrededor del mundo. He visitado mas de treinta países, compartiendo mi experiencia acerca de cómo superé los ataques de pánico que viví de niño y transmitiendo las enseñanzas que mis maestros me confiaron. A lo largo de los años, me he dado cuenta de veracidad de las palabras de mi padre y de Saljay Rimpoche. Como ambos me enseñaron, la experiencia obtenida en retiro puede ser una poderosa herramienta para ayudar a otros.

En mis primeros años me entrené de diversas formas. El tiempo que pasé con mi padre implicó un entrenamiento meditativo riguroso pero yo no estaba en retiro estricto en el sentido de que podía ver a otras personas e ir y venir libremente. Por otro lado, el retiro de tres años que hice en Sherab Ling dicurrió en total aislamiento. Nuestro pequeño grupo vivía en un complejo cerrado y no tuvimos contacto con el mundo exterior hasta que terminó el retiro. Estas son dos maneras de practicar pero nos son las únicas. Como lo ejemplificó Milarepa, también existe la tradición de vagar de un lado al otro, permaneciendo en cuevas remotas y en sitios sagrados sin ningún plan y sin una agenda específica, con tan sólo un inquebrantable compromiso con el sendero hacia la iluminación. Este es el tipo de retiro que yo voy a practicar durante los años venideros.

Hoy en día esta tradición no es muy común. Mi tercer maestro principal, el gran yogui dzogchempa Nyoshul Khen Rimpoche, fue uno de los pocos maestros recientes que practicó de esta manera. Khen Rimpoche practicó en retiros aislados cuando era más joven pero más tarde optó por la vida de un yogui vagabundo. Dejó su vida normal y sus actividades por completo. Nadie sabía dónde estaba ni qué estaba haciendo. Pasó algún tiempo meditando en cuevas remotas y en otros lugares en donde los grandes maestros del pasado, como Milarepa y Longchempa, habían practicado; en algún momento inclusive vivió entre los sadhus hindúes de India. Su historia es el ejemplo perfecto de un yogui moderno, libre de preocupaciones.

Recientemente el cuarto de mis cuatro principales maestros, Tai Situ Rimpoche, habló acerca de meditar en retiros de montaña durante una enseñanza que dio en 2009. Durante cuatro meses, Rimpoche nos transmitió el linaje de un importante texto llamado Océano del Significado Definitivo. Este es uno de los principales manuales de instrucciones empleados por los meditadores del linaje Kagyu. Menciono a mis maestros aquí porque su sabiduría y compasión han nutrido mi deseo de hacer del retiro el punto focal de mi vida. Mi padre y Saljay Rimpoche animaron y apoyaron mis primeras experiencias en retiro mientras que Nyoshul Khen Rimpoche y Tai Situ Rimpoche me inspiraron a embarcarme en el sendero de un yogui vagabundo. Como una pequeña luciérnaga en medio del esplendor del sol, no tengo esperanza de compararme con mis preciados maestros, pero sin su ejemplo e inspiración, yo no hubiese seguido este camino.

A lo mejor pueden pensar que, mientras esté de retiro, no podremos mantener la conexión que existe entre nosotros. Claro que no podremos vernos durante algunos años, pero no se olviden que nuestra conexión existe a través del dharma. No es el solamente ver a nuestros maestros, ni siquiera es el escucharlos lo que genera un vínculo espiritual. Una conexión inamovible se genera cuando tomamos las enseñanzas que hemos recibido y las hacemos parte de nuestra propia experiencia. Mientras más practicamos, más fuerte se vuelve el vínculo con nuestro maestro.

Tres de mis cuatro maestros hace mucho que partieron. En todo momento, recuerdo lo que se sentía estar con ellos y escucharlos enseñar. Me acuerdo de lo alegres y ligeros que eran, de su compostura llena de dignidad y libertad. Estas memorias me entristecen un poco pero cuando recuerdo lo que me enseñaron y dejo que su sabiduría permee mi ser, puedo sentir su presencia en cualquier lugar y en cualquier momento. Así que mientras ustedes y yo estemos separados físicamente a lo largo de los próximos años, siempre estaremos juntos a través de nuestra práctica.

Siento una enorme calidez y amor cuando pienso en todos ustedes, como si fuéramos una gran familia. Así que no se preocupen, no estoy teniendo una crisis de la mitad de la vida. No me estoy yendo de retiro porque ya me harté de viajar ni porque me haya hartado de enseñar a los estudiantes. De hecho, es justo lo contrario. Durante este tiempo nuestra práctica nos acercará aún más.

Hay momentos en nuestra vida en los cuales nos enfocamos en aprender y estudiar y otros en los cuales tomamos aquello que hemos aprendido y lo interiorizamos profundamente a nuestra experiencia. Hay procesos que cada uno de nosotros atravesamos de forma individual, pero tener el apoyo de la comunidad puede ser de gran ayuda cuando estamos caminando el sendero. Ha sido maravilloso ver como tanta gente se ha reunido en los últimos años para formar y moldear nuestra comunidad en crecimiento. Aunque yo he apoyado a la comunidad mediante mis enseñanzas, la comunidad en sí es de ustedes. Está ahí para darles soporte en su propio camino al despertar, y será su compromiso y apoyo lo que permitirá que la comunidad florezca en los años por venir. Recibir el apoyo y guía de nuestra comunidad y retribuir a ella tanto como podamos, es una parte integral de nuestro viaje.

Para ayudarlos a continuar en el camino, a lo largo de los últimos años he preparado muchas enseñanzas que llegarán a ustedes a través de mis emanaciones. Estas emanaciones pueden aparecer mágicamente en casi cualquier lugar y van a enseñarles lo que requieren para profundizar en su práctica. ¿De qué estoy hablando? ¡de la tecnología moderna, por supuesto! Hemos grabado cientos de horas de enseñanzas sobre un amplio rango de temas, y estas enseñanzas se harán disponibles en los años que vienen. Algunas se usarán para cursos y seminarios en línea, otros se presentarán en los centros y grupos de Tergar y algunas más serán accesibles libremente en línea. De cierta manera mis emanaciones de video son mejores que el verdadero yo. No las van a tener que alimentar ni hospedar en un hotel. Esperarán pacientemente a que estén listos para ellas. Y, lo más importante, ¡no se van a sentir mal si se aburren y las apagan!

No piensen, equivocadamente, que ahora el reproductor de DVD se va a convertir en su maestro raíz. Las enseñanzas grabadas nunca pueden sustituir la transmisión directa entre un maestro y sus estudiantes. Lo que estoy tratando de decir es que aún habrá múltiples oportunidades para estudiar y practicar, especialmente para aquellos de ustedes que están siguiendo los programas de La Alegría de Vivir y del Sendero a la Liberación. También hay lamas maravillosos con los cuales estudiar, incluyendo a Su Santidad el Karmapa Orgyen Trinle Dorye y a mi maestro Tai Situ Rimpoche. Mi hermano, Tsoknyi Rimpoche es también un excelente maestro y ha aceptado guiar a la comunidad de Tergar en mi ausencia. Finalmente, tenemos también a nuestros propios lamas e instructores de Tergar quienes guiarán los retiros y talleres alrededor del mundo. De hecho, ¡van a estar pasando tantas cosas que quizás ni cuenta se den de que no estoy!

Como despedida, quisiera darles un pequeño consejo para que lo guarden en sus corazones. A lo mejor me han oído decir esto antes pero es el punto esencial de todo el sendero, así que vale la pena repetirlo: todo aquello que estamos buscando en la vida — toda felicidad, satisfacción y paz mental — está aquí en el momento presente. Nuestra propia conciencia en sí misma es fundamentalmente pura y buena. El único problema es que nos vemos tan atrapados en los altibajos de la vida que no nos tomamos el tiempo para pausar y darnos cuenta de lo que ya tenemos.

No se olviden de hacer un espacio en su vida para reconocer la riqueza de su naturaleza básica, para ver la pureza de su ser y dejar que sus cualidades innatas de amor, compasión y sabiduría surjan naturalmente. Nutran este reconocimiento como quien cuida de un pequeño brote. Permítanle crecer y florecer.

Muchos de ustedes generosamente me han preguntado cómo pueden apoyar mi retiro. La respuesta es sencilla: mantengan esta enseñanza en el corazón mismo de su práctica. Donde quiera que estén, y sea lo que fuera que estén haciendo, de vez en cuando pausen y relajen su mente. No tienen que cambiar nada en su experiencia. Pueden permitir que los pensamientos y emociones vayan y vengan libremente, dejen sus sentidos completamente abiertos. Háganse amigos de su experiencia y observen si pueden notar la espaciosa conciencia que está con ustedes todo el tiempo. Todo lo que siempre han querido está aquí, en este momento presente de conciencia.

Los tendré en mi corazón y en mis plegarias.

Suyo en el dharma,

Yongey Mingyur Rimpoche


Para leer la carta que Mingyur Rimpoche escribió a sus estudiantes tibetanos, haga clic aquí.